image001Por Francisco Scarfó

Suele ocurrir que los medios de información presentan y tratan al tema de la cárcel y las personas privadas de la libertad cuando ocurren grandes motines o fugas y muy pocos veces se muestran otros aspectos de la vida diaria en este contexto punitivo. Esta cuestión deja a la vista un hecho más de lo segregativo y excluyente que se nos representa la cárcel y los temas que hacen a ella.

La cárcel no solo suele estar alejada físicamente de los centros comerciales y culturales de las ciudades sino también de los medios de comunicación e información y esto opera restando visibilidad a las urgencias humanitarias y a las vulneraciones a los Derechos Humanos (DDHH) que suelen ocurrir en estos ámbitos.

Muchas veces este “apartar” de la vista a la cárcel por parte de la sociedad no solo es por ser un lugar poco agradable o por pensar que esta la “lacra” de la sociedad allí y no debe contagiar a la sociedad “sana”, sino también la invisibilidad resulta de cómo los comunicadores/as y periodistas abordan el tema y en especial el tema de la educación en prisiones como parte de los DDHH.

Así es clave en el desarrollo de los DDHH en cualquier ámbito y en especial en cárcel –por ser éste un dispositivo cruel, marginal, segregativo y de castigo – su comunicación y visibilidad en pro de su promoción, disfrute y exigencia.

Si no se conoce es muy difícil que se hable de tal o cual cosa y si encima se conoce parcial y prejuiciosamente, más aun se profundiza su invisibilidad y oscurecimiento en términos de ser una situación que movilice sensibilidades de la sociedad en general, así como de los/as gestores de la política pública y la sociedad organizada.

Los/a comunicadores/as y periodistas deben contar con una formación especifica sobre cómo tratar el tema de los DDHH y con más necesidad en contextos tan singulares y proclives a la violencia institucional como lo es la cárcel. Pensemos que lo no dicho, no visto, no informado puede ser en alguna medida ingenuamente cómplice de una vulneración de derechos en la cárcel.

Por ello nos resulta feliz el contar con una guía Contextos de Encierro, Contextos de Derechos – Guía para periodistas, comunicadoras y comunicadoresformulada por la CLADE, en alianza con Asociación Latinoamericana de Educación Radiofónica (ALER) y el Grupo de Estudio sobre Educación en Cárceles (GESEC), que aborda el tema del cumplimiento de los DDHH en contextos de encierro punitivo en especial  del derecho humano a la educación, en el interior de las cárceles de América Latina y el Caribe.

La guía presenta información sobre los principales mecanismos de protección de DDHH referido a las personas privadas de la libertad destacando el derecho a la educación. Contiene reflexiones sobre temáticas centrales, problemas de cobertura y sugerencias sobre cómo abordar y producir periodísticamente desde una perspectiva de DDHH, que tenga centralidad en el respeto a las personas privadas de libertad. Además presenta un apartado específico acerca del tema de la discriminación sobre colectivos en situación de vulnerabilidad en el contexto del encierro punitivo como son los y las adolescentes en conflicto con la ley penal; las mujeres encarceladas, las personas indígenas y afrodescendientes privadas de libertad, buscando poner “… atención sobre las conexiones entre identidad, género, raza, etnia y condición social, y la permanencia de desigualdades estructurales que culminan en el encierro.”[1]

Como se ha dicho en otras oportunidades, la educación en cárceles tiene una especificidad por su contexto y su sujeto de la acción educativa y por ende no alcanza solo con ofertar escuelas y maestros/as en la cárcel. Se requiere de contar con alianzas, articulaciones y solidaridades de muchos de los/as actores e instituciones que hacen a la garantía, la ejecución, la protección y la promoción del derecho.

La comunicación, la información y por lo tanto la visibilidad de la educación en cárcel es vital en términos de movilizar sensibilidades, de poner a la luz la política publica hacia la cárcel y a la educación, de valorar el trabajo diario de las escuelas y maestros/as, de rescatar el esfuerzo de muchos/as estudiantes detenidos/as en avanzar en sus estudios, de que es posible gestionar la cárcel – desde los/as funcionarios/as penitenciarios/as – con una perspectiva centralizada en la persona y en sus derechos, de activar un trabajo intersectorial que fortalezca las actividades educativas, culturales y laborales en la cárcel.

En definitiva, comunicar desde una perspectiva de DDHH lo que ocurre en la cárcel, en especial la educación, es el gran desafío que debemos sostener si queremos una sociedad más justa, más inclusiva, más humana, más democrática.

[1] Ver más de la guía aquí.

Francisco Scarfó, educador en cárceles desde el 1992, magister en Derechos Humanos por la Universidad Nacional de La Plata, fundador y actual presidente del GESEC (Grupo de Estudio Sobre Educación en Cárceles).

Fuente: https://orei.campanaderechoeducacion.org/post_blogueros/la-necesidad-de-visibilidad-del-derecho-a-la-educacion-en-carceles/