scarfo-chileEl “Primer Seminario Internacional sobre Prácticas Pedagógicas en Contextos de Marginación Social y Encierro” se realizó de manera abierta y gratuita en el Campus Juan Gómez Millas de la Universidad de Chile. Expertos latinoamericanos debatieron en U. de Chile sobre experiencias pedagógicas en contextos de encierro.

En una iniciativa inédita en la Universidad de Chile, el objetivo del encuentro es mirar las prácticas y acciones educativas de quienes trabajan en contextos de encierro, bajo una perspectiva orientada a los Derechos Humanos. En última instancia, se trata de avanzar en un trabajo que va en beneficio de las personas más marginadas de América Latina.

“Se dice que el problema se soluciona con educación, pero nunca nos preguntamos qué educación queremos y la idea de este congreso es preguntarnos qué educación queremos para los más pobres y los más marginados”, explica la académica del Departamento de Estudios Pedagógicos (DEP) y directora de Red de Pedagogía en Contextos de Encierro (PECE), Marcela Gaete Vergara.

La Red PECE está integrada por el Departamento de Estudios Pedagógicos de la Facultad de Filosofía y Humanidades, la Radio JGM del Instituto de la Comunicación e Imagen y las Facultades de Ciencias y Ciencias Sociales de la Universidad de Chile; la Universidad Metropolitana de Ciencias de la Educación; la Universidad de Playa Ancha; la Universidad Alberto Hurtado y la Asociación Chilena Pro Naciones Unidas (ACHNU).

Para la Decana de la Facultad de Filosofía y Humanidades de la Universidad de Chile, María Eugenia Góngora, abordar estas temáticas constituye una responsabilidad para los académicos e investigadores de nuestra casa de estudios. “Trabajar con personas a quienes no se les ha garantizado el derecho a la educación es un desafío de justicia social que nuestra Facultad ha asumido”.

La conferencia inaugural del seminario estuvo a cargo del especialista Francisco Scarfó, quien integra el Grupo de Estudio sobre Educación en Cárceles (GESEC) de Argentina. Entre sus diversas actividades académicas y de investigación, Scarfó se desempeña desde 1992 como docente de educación básica para adultos en centros penitenciarios de La Plata, en la provincia de Buenos Aires.

 “La educación pública en las cárceles es ante todo un derecho humano y tiene como fin el desarrollo integral de la persona. (…) Este derecho está cruzado por la complejidad de todo proceso social: emerge una especificidad dada por el contexto y por el sujeto que transita en ese contexto”, señaló Scarfó.

Durante su presentación, titulada “Miradas y aportes sobre los criterios de realización del derecho a la educación en contextos punitivos”, Scarfó revisó algunas de las principales dificultades y problemáticas que enfrenta la educación en contextos de privación de libertad.

El especialista indicó que la cárcel suele convertirse en un ámbito tendiente a generar continuas violaciones a los DD.HH., tales como  torturas, tratos crueles y degradantes, el no acceso a derechos básicos como la justicia, la salud, el trabajo, la educación, la alimentación, entre otros. “La cárcel es un ámbito de punición, jurídico, social, cultural, absorbente y total, de tramitación de la privación de libertad ambulatoria”, continuó.

El experto señaló que, históricamente, la educación en contexto de privación de libertad se ha entendido como un dispositivo o tecnología de control y disciplinamiento, al igual que el trabajo forzado y la religión. Según Scarfó, estos tres ítems constituyen dispositivos de dominación. Asimismo, la educación en contexto de privación de libertad suele ser cruzada o sometida a los fines de la cárcel (rehabilitar, resocializar, reinsertar, reeducar, entre otros), siendo pensada como una tecnología del tratamiento penitenciario, de carácter terapéutico.

Adicionalmente la educación en contexto de cárcel, en la práctica, suele ser planteada como un “beneficio”, como una mercancía de cambio por buena conducta, obedeciendo así a lo que Scarfó llama la “lógica premial de la cárcel”. Pero, como explicó, la educación  no es ni una moneda de cambio ni una pastilla que cura. Tampoco forma parte de un tratamiento, pues todo lo anterior hace que la educación pierda su carácter de derecho humano, convirtiéndose o en un dispositivo de dominación o en una tecnología terapéutica o, en otros casos, en un mecanismo de trueque para obtener ciertos privilegios por parte del sistema penitenciario.

“La oferta educativa debe ser integral, para poder cumplir con el fin de la educación entendida como derecho, que es el desarrollo integral de la persona”.

El experto planteó la pregunta sobre quién debe hacerse cargo del complejo desafío que supone la educación integral en contextos de privación de libertad. En su opinión, “se necesita de una articulación intersectorial, interministerial, interjurisdiccional y con lo post-carcelario”. Explicó que es fundamental la participación de distintos ministerios, comenzando por Educación y siguiendo con otros como Justicia, Desarrollo Social y Trabajo. Además, se necesita la participación activa del Sistema Penitenciario, pero también de las universidades, la academia y la sociedad civil. “Me parece importante que las universidades puedan llevar extensión a las cárceles, que puedan llevar las carreras y que también puedan llevar investigación”, señaló.

Para lograr todo lo anterior, sólo se requeriría una cosa, quizás lo más difícil: voluntad política. “Que existan escuelas y profesores es condición necesaria pero no suficiente”, sentenció.

Articulando experiencias

La académica de la Universidad de Playa Ancha de Valparaíso, Violeta Acuña, planteó ideas sobre una posible solución al problema de la educación en contextos de encierro: “Parte por la coordinación de todos los que estamos trabajando y con hacer visible la educación en cárcel a través de estos espacios. Además, hay que hacer itinerarios de formación, pasando por todos los niveles educativos, incluyendo la educación universitaria”.

María Florencia Breglia, experta argentina, destacó la posibilidad que entrega el Seminario para “poner en común” las experiencias de los demás. Por otro lado, explicó que  “entenderlo (el problema) como algo regional es un punto de partida” y destacó la importancia de “compartir experiencias, inquietudes, problemáticas, comprender la complejidad de los fenómenos sociales y comprender que cada lugar tiene su particularidad”.

Deborah Pizarro, Comunicaciones – Departamento de Estudios Pedagógicos DEP

Fuente: http://depuchile.cl/francisco-scarfo-la-educacion-publica-en-las-carceles-es-un-derecho-humano/